EN LOS niveles altos de las montañas alpinas de Europa crece un resistente arbusto bajo llamado rododendro o rosa de los Alpes, formando a menudo densos matorrales que se desarrollan a ras del suelo para protegerse de los fuertes vientos. El implacable azote del viento amenaza la existencia de la flora alpina, ya que reduce su temperatura, seca el aire y el terreno, y arranca las plantas de raíz.
La rosa de los Alpes consigue evitar los estragos que causa dicho elemento, pues vive en las grietas de las rocas. Aunque tal vez no cuente con mucha tierra, las fisuras la resguardan del viento y le permiten conservar el agua. Permanece prácticamente oculta a la vista durante la mayor parte del año, pero en verano decora su refugio de montaña con flores de color rojo intenso.
Que puede ayudarnos cuando sentimos el frio y los vientos del desanimo?
Observar el amor y dar amor
Cuando las presiones de la vida nos agobian saber que no somos los únicos que afrontan dificultades que causan tensión puede ser fortalecedor. Hay personas que seguramente han afrontado presiones o pruebas similares y que han experimentado sentimientos muy parecidos a los nuestros. (1 Pedro 5:9.) Nos tranquiliza saber que lo que sufrimos no es poco común y que nuestros sentimientos no son raros.
Con frecuencia lo único que nos hace falta es oír unas palabras bondadosas o que se nos trate amablemente. Una cristiana que luchó contra sentimientos de inutilidad recuerda: “Algunos amigos me decían cosas positivas acerca de mí para ayudarme a superar los pensamientos negativos que tenía”. (Proverbios 15:23.)
Claro está, todos tenemos la responsabilidad de contribuir al amor de la hermandad cristiana. Por eso nuestro corazón debe ‘ensancharse’ para incluir a todos nuestros hermanos y hermanas. (2 Corintios 6:13.) ¡Qué triste sería que los fatigados sintieran que el amor de la hermandad se ha enfriado para con ellos! No obstante, algunos cristianos dicen que se sienten solos y abandonados. . Los que necesitan buen compañerismo más que nadie son los cristianos cuyas circunstancias los agobian, los padres solos, los que tienen problemas crónicos de salud, los de mayor edad y otros. ¿Es necesario que se nos recuerde esto a algunos de nosotros?
¿Cómo podemos ayudar? Ensanchemos nuestro amor. No olvidemos mostrar hospitalidad a los que necesitan ánimo. (Lucas 14:12-14; Hebreos 13:2.) En vez de dar por sentado que sus circunstancias no les permiten aceptar una invitación, invítelos de todas formas. Deje que ellos decidan. Aunque no puedan aceptar, ciertamente se sentirán animados al saber que se les tomó en cuenta. Tal vez sea exactamente lo que necesiten para recobrar el poder.
11 Puede que los que están agobiados necesiten otras formas de ayuda. Una madre sola, por ejemplo, quizás necesite que muestre interés en su hijo, ya que es huérfano de padre. (Santiago 1:27.) Una persona que tiene un serio problema de salud pudiera necesitar ayuda para hacer las compras o los quehaceres del hogar. Una persona de mayor edad posiblemente anhele tener compañerismo o necesite ayuda para salir . Cuando es necesario dar esa ayuda continuamente, se ‘pone a prueba lo genuino de nuestro amor’. (2 Corintios 8:8.) En vez de distanciarnos de los necesitados debido al tiempo y el esfuerzo que implica ayudarlos, pasemos la prueba del amor cristiano teniendo muy presentes sus necesidades y satisfaciéndolas.
El poder de la Palabra de DIOS
La persona que deje de comer, pronto perderá las fuerzas o el poder. De modo que otra manera como Jehová nos da el poder para seguir adelante es asegurándose de que estemos bien alimentados espiritualmente. (Isaías 65:13, 14.) ¿Qué alimento espiritual ha suministrado? Sobre todo, su Palabra, la Biblia. (Mateo 4:4; compárese con Hebreos 4:12.) ¿Cómo puede ayudarnos esta a recobrar el poder? Cuando las presiones y los problemas que afrontamos empiezan a minar nuestras fuerzas, podemos recibir fortaleza leyendo acerca de los sentimientos y las dificultades de la vida real de hombres y mujeres fieles de tiempos bíblicos. Aunque fueron extraordinarios ejemplos de integridad, eran seres humanos “de sentimientos semejantes a los nuestros”. (Santiago 5:17;Hechos 14:15.) Afrontaron pruebas y presiones similares a las nuestras. Examinemos algunos ejemplos.
¿Qué ejemplos bíblicos muestran que los hombres y mujeres fieles de aquellos tiempos tuvieron sentimientos y experiencias semejantes a los nuestros?
13 La muerte de su esposa afligió profundamente al patriarca Abrahán, a pesar de su fe en la resurrección. (Génesis 23:2; compárese con Hebreos 11:8-10, 17-19.) David, ya arrepentido, pensaba que era indigno de servir a Jehová debido a los pecados que había cometido. (Salmo 51:11.) Moisés se sintió inepto. (Éxodo 4:10.) Epafrodito se deprimió cuando se supo que una enfermedad grave limitaba su actividad en “la obra del Señor”. (Filipenses 2:25-30.) Pablo tuvo que luchar contra la carne caída. (Romanos 7:21-25.) Parece ser que Evodia y Síntique, dos hermanas ungidas de la congregación de Filipos, tuvieron alguna dificultad en llevarse bien. (Filipenses 1:1; 4:2, 3.) Es animador saber que estos siervos fieles que tuvieron sentimientos y experiencias semejantes a los nuestros, no se dieron por vencidos. Y Jehová tampoco los abandonó.
Cada uno tiene que resultar ser como escondite contra el viento y escondrijo contra la tempestad de lluvia, como corrientes de agua en país árido, como la sombra de un peñasco pesado en una tierra agotada”. (Isaías 32:1, 2.) Por lo tanto, Todos podemos hacer nuestras estas palabras. “[Tienen] que resultar ser” fuentes de consuelo y aliento a los demás y estar dispuestos a “[seguir] llevando las cargas [es decir, “cosas que causan dificultad”; literalmente, “cosas pesadas”] los unos de los otros”. (Gálatas 6:2, nota.) ¿Cómo pueden hacerlo?
Pueden orar con ella y por ella. (Santiago 5:14.) Tan solo orar audiblemente a Jehová en presencia de la persona cansada y pedir que la ayude a comprender lo mucho que Él y otras personas la aman sería muy consolador para ella. Oír la oración fervorosa y sincera pudiera contribuir a fortalecer la confianza de la persona angustiada. Puede que se la ayude a razonar en que Jehová contestará las oraciones que hacen por ella, ella también puede tener esa confianza.
17 “Todo hombre tiene que ser presto en cuanto a oír, lento en cuanto a hablar”, dice Santiago 1:19. Para ayudar a los cansados a recobrar el poder, tienen que escuchar con empatía. Puede que algunos estén luchando con problemas o presiones que no pueden resolverse en este sistema de cosas. Tal vez lo que necesiten no es una solución para resolver el problema, sino una persona que sepa escucharlos. El que sabe escuchar no dirá a la persona cómo debe sentirse, sino que la escuchará sin juzgar. (Lucas 6:37; Romanos 14:1El que ustedes escuchen con presteza les ayudará a no agobiar aún más sin querer a los que están cansados.
19 ¿Cómo, entonces, puede usted ayudar? Antes de llegar a conclusiones y ofrecer consejo, ¡escuche! (Proverbios 18:13.) Con discernimiento, haga preguntas para ‘sacar’ lo que la persona siente en el corazón. (Proverbios 20:5.) No pase por alto esos sentimientos; por el contrario, téngalos muy en cuenta. A la persona cansada quizá se la tenga que tranquilizar asegurándole que Jehová se interesa por nosotros y comprende que a veces nuestras circunstancias limitan lo que podemos hacer. (1 Pedro 5:7.) mostrar estos “sentimientos como compañeros”, los cansados ‘hallan refrigerio para sus almas’. (1 Pedro 3:8; Mateo 11:28-30.)
Sin duda vivimos en los tiempos más difíciles de la historia humana. Las presiones de la vida en el mundo aumentan . Podemos estar muy agradecidos de que Jehová dé poder al cansado. Aprovechemos al máximo las provisiones de Dios que nos dan el poder para seguir adelante, como si él nos equipara con las fuertes alas de un águila que planea.




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